jueves, 4 de marzo de 2010

Tacones

Aunque me encanta un buen tacón, y hubo una época de mi vida en que lo usé muchísimo (siempre sin abusar, que si no mi espalda se rebelaba), ahora no lo soporto, sobre todo desde los años que pasé trabajando en el laboratorio. Me pasaba todo el día con los zuecos blancos... Mis pies estaban encantados, "a sus anchas" (nunca mejor dicho) y se acostumbraron a la buena vida.

Y entonces conocí a Luis. El mide 1,90 m. Yo no llego a 1,65 m. Recuerdo que una de mis primeras compras tras conocerlo fueron unos zapatos de raso negro, de pulsera, con un taconazo. Divinos de la muerte... De la muerte lo que yo pasé la noche del estreno... Aún me duele recordarlo...

Desués de aquello, y por consejo del propio Luis, olvidé mi locura transitoria y volví al taconcito mono y soso que tan bien soporto... hasta el día de mi boda. Ese día yo tenía que estar "a la altura" del novio, faltaría más. Y caí de nuevo en la trampa. Zapato monísimo y altísimo, para no desentonar. Un buen rato de espera antes de la ceremonia y el buffé de entremeses hicieron el resto. Aunque pude descansar un poco durante la comida, ya era tarde. Fui maliciosamente sacada en el vídeo bailando descalza...

Confieso que el año pasado volví a caer. Me compré unos taconazos. Y me los puse para la Primera Comunión de mi sobrina Blanca. Paseito hasta la iglesia ¡ay!, sesión de fotos antes de la ceremonia ¡más ay!, mi hermano (y padre de la criatura) que me dice que haga las fotos ¡requeteay!,... y al salir..., zapatitos más cómodos de repuesto (convenientemente llevados en una bolsita superfashion), que para algo me sirven los años que voy cumpliendo. Resto del día, más feliz que una perdiz.

Ahora me dosifico y sólo caigo en la tentación cuando tengo la absoluta certeza de que la salida consistirá en ir a un lugar (léase casa de amigos o restaurante con parking), cena, copas (cerca, cerquísima o voy en coche) y "pa casa". Y aún así, cuando llego voy buscando como loca mis zapatillas. ¡Ay Señor, qué bien se está en casita!

10 Comments:

YaS said...

Yo y los tacones somos incompatibles!!

Para mi es una tortura, solo me los pongo en cosas muy importantes!! jajaja

Besootes

alma máter said...

¡No puedo con ellos!!!

MAYTE said...

Yo de tacones nada de nada, solo en ocasiones muy especiales.

Besos.

Maitasun said...

Jooo, pues yo no se vivir sin ellos, y ahora que estoy mala de la espalda.... no me los puedo poner :( jejejejejeje.
Ya viste todos los zapatos que puse el otro día en el blog... bueno de los 16 pares que había, solo 4 eran planos...

Normalmente los uso a diario... eso si, sin ser demasiado espectaculares entre 4-5-6 cm... y luego ya tengo los más espectaculares... 9-10 cm... pero esos a veces reconozco que son inaguantables, ejejjeje

Me ha encantado el psot...

Un besazo

alma said...

jajajajajaja.

nos pasa igual.

yo antes salía siempre con un taconazo de envidia.
y la verdad es q mi espalda está mejor con tacón q plana (si voy mucho tiempo plana me duele la espalda a mí).

iba comodísima, a mi trabajo y todo siempre con tacón.


cuando nos compramos el piso y nuestros amigos también, las salidas pasaron a ser el ir a cenar a casa de algunos amigos y como mucho luego irnos en coche a algún pub a tomar algo (o si no nos lo tomábamos en la misma casa de los amigos)
o algunas semanas en nuestra casa.

pues al saber q es así, una se arregla menos o al menos se pone un tacón más chico...
y cuando tengo q ponerme uno alto... bfff IMPOSIUBLE.

el año pasado me compré unas botas altas negras, con un taconazo...
están nuevas.
me las he puesto 3 veces de las cuales 2 se reían de mí los amigos de los pasos q daba... no sabía ni andar ocn ellas ya... bffff...


besotes y buen fin de semana


alma

Lisset Vázquez Meizoso said...

Los tacones y yo hemos tenido una historia de desencuentros....ellos me persiguen, los veo preciosos, los ambiciono, me siento sexy con ellos y acto seguido los dejo en la estantería otra vez y paso, demasiado dolor...a cambio de un ratito. Los pocos que me quedan, no son nada altos y ninguno es de tacón de aguja, todos de tacón cuadrado y pasando :)

Amal said...

No están hechos para mí los tacones...la última vez que llevé taconazo fue en la boda de mi prima, no quiero acordarme de lo mal que lo pasé, eran una preciosidad pero que dolores!!!

Un abrazo

♥ Ana ♥ said...

Yo lo que me pregunto es con lo que nos gustan los tacones, por qué a la mayoría nos hacen tanto daño? No los pueden hacer más cómodos???

Juanma said...

Mi Lola, si no va en tacones (no taconazos), tiene agujetas. En fin, yo no opino porque un servidor no tiene desarrollado el gusto zapateril...soy incapaz de distinguir unos que sean monos de otros que sean para monos.

Besitos.

Lisbeth said...

A mi me pierden unos buenos taconazos... me encantan y estoy muy acostumbrada a llevarlos, a mi me duelen los pies con los zapatos planos y con suela fina... las manoletinas y yo somos incompatibles por ejemplo.

Besos

 
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