Hablaban de "cultura universitaria" dando a entender que, simplemente por el hecho de ser universitario, se te supone un nivel cultural alto. Pues bien, ¡yo sé de más de uno que...! Y lo mismo pasa a la inversa. Conozco gente que, sin haber pisado la Universidad, nos daría lecciones.
Además, si bien es cierto que la Universidad me dió conocimientos para poder ejercer más adelante una profesión (aunque el temario y el sistema de estudios sean más que discutibles), no creo que al hablar de "cultura universitaria" se esté haciendo alusión a eso tampoco.
Lo que a mi me dio el asistir a la Universidad fue algo más.
Yo, chica de pueblo y de colegio de monjas, llegué a la Universidad bastante encorsetada y con muchos prejuicios. Sin embargo, una vez allí, aprendí una manera diferente, liberal y mucho más natural, de tratar y ser tratada, sin los artificios de la sociedad ni los coqueteos que podría imponer el sexo y la edad de los compañeros.
Te sentabas junto a un desconocido y, sin necesidad de presentaciones, al rato ya estabas tomando un café, hablando de lo humano y lo divino, en la cafetería. De tu a tu. Nos igualaba inmediatamente el hecho de ser compañeros y eso nos proporcionaba la mejor manera de empezar a conocernos. Al poco tiempo, ya compartías apuntes y noches de vela, exámenes y preocupaciones. Juergas y salidas nocturnas las viví menos, porque los esfuerzos de mis padres y mi beca me pedían menos pitorreo y más codos... ¡cachis!
Cuando vuelvo la vista atrás, me doy cuenta de que aprendí muchas cosas, muchísimas. Aprendí a aprovechar mi tiempo, a organizarme, y me volví responsable e independiente. Incluso más tolerante. El saber estar, el don de gentes, aún los debo cultivar más, qué le vamos a hacer.
Además, conozco a muchos que no pisaron la universidad ni tuvieron las mismas oportunidades y han sabido aprovechar al máximo lo que la vida les ha puesto delante.
Cultura no es sólo saber más. Es mantener siempre las ganas de seguir aprendiendo, aprovechar lo que sabes, sacarle partido y compartirlo con los demás.
Por cierto, lo que menos me ha servido de mi "cultura universitaria" son los conocimientos propios de mi carrera ya que dejé mi trabajo para casarme. ¡Manda h...!

















