miércoles, 20 de abril de 2011

Lo que me ha pasado.

Tras varias entradas para ir cogiendo forma nuevamente en esto de abrir mi corazón, hoy me decido a explicar el porqué de mis "vacaciones" blogueras. Aunque debo reconocer que hay cosas que son difíciles de explicar. Porque para que el de enfrente lo entienda has de contar cosas que no quieres ni, tal vez, deberías contar. Porque, desde el primer momento del primer post de este blog, había decidido no tocar ciertos temas...

Hace unos cinco años, Luis y yo sufrimos un verdadero revés. No en el aspecto afectivo, que en eso somos una pareja a prueba de bombas, gracias a Dios. Los que nos conocen bien saben de lo que hablo. Nuestro planteamiento vital sufrió un verdadero descalabro económico. Lo que había sido nuestra gran ilusión, por lo que luchamos y con lo que soñamos desapareció, de repente, de un día para otro. Tras un año de ver nuestro sueño cumplido, de tocar nuestro particular paraíso con las manos, todo se vino abajo. Y hasta ahí puedo leer.

El torpedo nos dió en plena línea de flotación, aunque no llegó a hundirnos. Afortunadamente siempre hemos intentado actuar con sensatez, por lo que teníamos las espaldas bien cubiertas y eso nos salvó. Con determinación, mucho ánimo por nuestra parte y el apoyo de los que bien nos quieren salimos adelante. Poco a poco hemos ido remontando, aunque estemos a años luz de lo que soñamos. Eso se perdió para siempre. Hay que aceptarlo y seguir para adelante. Y ese ha sido y sigue siendo el problema.

Porque cada persona es un mundo. ¡Cuánta verdad hay en esa expresión! Y en la pareja, generalmente uno es más fuerte que otro. A mí me ha tocado serlo. Por los dos. Porque aún ahora, a pesar del tiempo transcurrido, Luis a veces se me desmorona. Son lo que yo llamo sus "bajadas". A veces son más tolerables que otras. A veces son largas, o al menos a mi me parecen eternas. A pesar de la "terapia" a la que yo lo tengo sometido, a pesar de todo... a veces entra en una espiral depresiva, al recordar lo que pudo ser y no fué, de la que yo tengo que sacarlo.

Y cuesta, ya lo creo que me cuesta. Debo estar siempre ahí, ojo avizor ante los primeros síntomas, para ponerle freno cuanto antes. Es mi papel. Lo tengo bien estudiado y aprendido. Lo he asumido desde el primer momento, es lo que hay. Pero lo malo es que, a cambio, yo no puedo permitirme el lujo de desahogarme alguna vez. Porque me necesita para no desmoronarse él. Tengo que estar ahí. Para recordarle, cada vez, lo afortunado que es, que somos. A su lado, siempre a su lado. Por el camino me voy dejando pedacitos pero no me importa. Es lo que hay y aquí estoy para lo que necesite. Eso sí, ahora que él ha pasado una buena racha yo me he dado el "capricho". Necesitaba tener mi propia "bajada". Durante una semanas, me he dejado ir. Lo necesitaba. Un descanso. Ahora, con las pilas cargadas, vuelve a estar mi hombro disponible. Para él. Hasta que llegue el día en que esto no sea más que un mal sueño. Y si no llega, seguiré arrimando el hombro. Siempre para él.

2 Comments:

alma said...

Todos tenemos "derecho" a esos bajones de ánimo... y de vez en cuando vienen hasta bien porq así puedes ver lo verdaderamente importante en la vida.

Todo queremos un status, un nivel, unas cosas... y nos sentimos felices al logralas... lo malo es q se "pierde" a veces el horizonte, el ver q lo q de verdad importa, de verdad de verdad de verdad es estar bien anímicamente y tener a tu lado a un parsona con la q poder compartir tu vida. NA-DA-MÁS.

Muchas personas tienen un nivel adquisitivo bastante cómodo, posibilidad de comprar lo q quieran... y ahí están, sólos y desdichados porq no encuentran una pareja (y eso q la anhelan con todas sus fuerzas), pero no la poseen.
Y son muuuuuuuuuy buenas personas, pero están tristes, se ven sólos... eso sí q es para venirse abajo y deprimirse, porq lo q realmente importa es el alma (no lo económico).

besos, y anímate a subirte arriba el ánimo, eh?

alma

A. said...

Leticia, que no había leído este post antes, porque no se me había actualizado en mi blog esta entrada :)

Bueno, como a mi me suele pasar, hay ciertas cosas que no quiero y no me gusta contar en el blog, pero a veces es necesario desahogarse. Nos pasa a todos.

Como ya te ha dicho Alma, esos bajones, los tenemos todos, que para eso somos humanos.

Pero bueno, como bien has dicho, vosotros os tenéis los dos, para luchar juntos, para ayudaros mútuamente, para que uno pueda tirar del carro cuando el otro está de "bajón".... Como siempre te he dicho, admiro esa relación tan especial y bonita que tenéis Luis y tú. Así que, seguid así, a pesar de los bajones y de los malos recuerdos...

Lo importante es que os quereis un montonazo y estais juntos

Mil besotes para los dos

 
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