martes, 22 de septiembre de 2009

Sí que cambian los tiempos, sí

Un amigo me manda estas notas por email, firmadas por R & D. Creo que viene al hilo de algunas de mis reflexiones de esta semana, por eso voy a publicarlas. Si el autor no está de acuerdo, que me lo diga y las retiraré.

Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, “Sentido Común”, que ha estado entre nosotros durante muchos años.
Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como “la vida no siempre es justa” y “tal vez haya sido yo el culpable”.
Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganas), y estrategias parentales confiables (los adultos están a cargo, no los niños)
Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto a un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase; adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.
Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros, sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.
Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar, o colocar una tirita a un alumno. Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar.
Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible, las iglesias en negocios, y los criminales empezaron a recibir mejor trato que sus víctimas.
Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, porque el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil.
Y así, muchísimos casos más de nuestra vida terrenal.
La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza; la de su esposa, Discreción; la de su hija, Responsabilidad, y la de su hijo, Raciocinio.
Le sobreviven sus tres hermanastros: 'Conozco Mis Derechos', 'Otro Tiene la Culpa', y 'Soy Una Víctima de la Sociedad'.
No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido.
Si aún lo recuerdas, hónrale publicando esto para conocimiento de toda la buena gente que lo conoció y valoró.
En caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada...

6 Comments:

Ana said...

Muy bueno y certero.
¿donde esta el sentido común, en estos días?

Besitos

Lina said...

Una verdad en toda regla... ainsss se nos perdió el sentido común.

Saludos.

MAYTE said...

En estos tiempos que corren hemos perdido el sentido común, y ha toda su familia como bien dices en el texto.
Esperemos que quede alguna semillita por algún lado y renazca. Sino estamos perdidos.

Besos.

alma máter said...

Quizá si todos lo buscamos, aparezca....

Lisset Vázquez Meizoso said...

El sentido común, el menos común de todos los sentidos...

Rosa Cáceres said...

Es una reflexión que nos hacemos muchos, pero tú has sabido presentarla como una ALEGORÍA, lo cual literariamente es meritorio. Sin embargo, es la reflexión ética la verdaderamente importante. Muchos somos los que estamos atónitos ante el rumbo y deriva que han tomado estos temas que comentas. En especial los que nos dedicamos a la enseñanza Secundaria, vivimos unos problemas que la gente no se imagina ni por asomo.

 
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