miércoles, 1 de julio de 2009

A London experience V

En esta entrada iba a hablar del Museo Británico. De la enorme variedad y cantidad de restos arqueológicos, objetos de valor incalculable, vestigios de otra épocas y civilizaciones... Todo lo que se diga es poco y, por mucho que escriba, por muchas fotos que ponga, no reflejaría ni la décima parte de lo que se puede ver allí. Puro espectáculo para la vista y la mente.
Pero no voy a hacerlo.
O sí, pero de otra manera.
Cuando estás dentro, una vez que se te pasa la euforia inicial ante tanta variedad y riqueza arqueológica y cultural, te puede dar por pensar en cómo llegaron allí esos objetos desde tantas y tan diversas partes del mundo. A mí me venían a la cabeza imágenes de películas, antiguas y no tanto, donde se habla de excavaciones, mecenas que las sufragaron, personas anónimas que trabajaron en las excavaciones, que murieron en ellas, expolios que se cometieron...
Claro que eran otros tiempos. Claro que gracias a ellos, ahora sabemos y podemos ver con nuestros ojos cómo fue nuestro pasado pero... el regusto que me quedó fue agridulce, no pude evitarlo.
Y entonces llegué a la sala dedicada a las momias.
Es la que más visitantes recibe, la que más impacta, la que más conmueve. Al principio me pasó lo que a todos. ¡Cielos, las momias! ¡Qué morbo! Me llamó muchísimo la atención. Es que te impresiona, de verdad. Pero al rato, me dio como un escalofrío. Estaba viendo una sobrecogedora exposición de la muerte. Descarnadas muchas, huesos al aire... Y me dio vergüenza que estemos haciendo un espectáculo de ellas en vez de dejarlas en paz. Metidas en vitrinas, sometidas al asedio constante de los flashes,... A los muertos hay que dejarlos descansar.
No pude evitar pensar qué sentiría si me hicieran eso a mí. Sin embargo, confieso que, como a todos, me fascinaron, hice fotos, y me fui. Pura naturaleza humana.
Voy a dejar aquí algunas, pero de los sarcófagos. Aunque las tengo, me resisto a poner aquellas fotos en las que se ve a sus legítimos dueños.

5 Comments:

alma máter said...

No conozco el Museo Británico ¡¡tengo ganas!!

Un besote.

LUISA M. said...

¡Qué interesante lo que nos cuentas sobre el Museo Británico, Leticia! Sobre todo porque transmites lo que has sentido recorriendo sus salas... Los sarcófagos impresionan hasta en foto. Creo que es una mezcla de fascinación y temor lo que sentimos hacia los rituales relacionados con los muertos. Sí, da que pensar que los expongamos así públicamente, tampoco a mí me gustaría que me ocurriera.
Besos.

Ana said...

Tiene que ser espectacular!
Y yo con el morbo que me dan esas cosas, me encantaría ver las momias, tiene que ser impresionante.

Besicos

Estela said...

Es impresionante pero yo opino como tu a los muertos hay que dejarlos descansar en paz.. mi hijo ahora esta semana esta en Londres le dire las coas tan interesantes que explicas..haber si se anima ya que yo no puedo jejeje...a falta de pan buenas son tortas jejeje..

Un abrazo!!

Leticia said...

La verdad es que, a pesar de todo lo dicho, si tengo que elegir algo del museo, me quedo con esta sala...

 
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