jueves, 4 de febrero de 2010

El taller de Luis

Una de las cosas que Luis tenía en mente al diseñar el Chaleti era tener espacio suficiente para hacerse un taller. Dicho y hecho. Ahora tiene un taller, y no uno cualquiera... Tiene el mejor taller del mundo. No por espacio, que quedó un pelín pequeño (y además, como él es grandote, se nota más), sino porque si te pones a pensar, todo lo que se te pueda ocurrir que debe haber en un taller, lo encontrarás en el taller de Luis. Y lo tiene, ¡cómo lo tiene! Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. Siempre perféctamente ordenado y ... ¡limpísimo!

Cuando vienen amigos a casa él siempre lo enseña muy ufano y orgulloso. Lo deja para el final, tras la visita guiada que yo hago por el resto de la casa. Y la gente se queda... ¡vamos, que le hacen más fiestas que a mi Chaleti!

Y es que Luis es un auténtico manitas. Ya para montar el taller se tomó todo el tiempo del mundo, buscando a cada cosa su sitio y disponiéndolo todo de manera que estuviera cercana y asequible. Y así siguen, después de 5 años.

Aunque "toca todos los palos", le apasiona sobre todo lo que tiene que ver con trabajar la madera. De eso dan fé las jardineras, la papelera del jardín, los bancos y la mesa del porche, las celosías, los muebles del pasillo, el zapatero, la vitrina de mi colección de cajitas, los marcos de fotos que tengo por todas partes, las sillas de mi dormitorio,... y hasta el cartel con el nombre de la calle en letras de madera que tengo en la puerta.

Trabajar en el taller le encanta. Y lo que es mejor, con ello se relaja y distrae. Por eso, le estoy especialmente agradecida a ese trocito del Chaleti. Porque cuando, por circunstancias de la vida, al año de mudarnos nos vino una malísima racha, trabajar allí y mantener la mente ocupada, ayudó a alejar los nubarrones que sé que la surcaron.

Por cierto, como cuando estábamos con la obra de la casa aún vivíamos en Toledo, yo encargué por teléfono que me pusieran molduras de escayola. Dicho y hecho. Sólo que al escayolista no se le ocurrió otra cosa que ponerla también ¡en el taller! Ahora, además, tenemos el taller más pijo del mundo...

7 Comments:

Lisbeth said...

Qué gozada tener espacio para una habitación propia donde tener el hobbie... nosotros deseamos un despacho - biblioteca - cuarto de labores, para poder compartir mi marido y yo.

Algún día...

Alma said...

me hizo reir lo de las escayolas en el taller... el más pijo del mundo jejejeje.


q suerte disfrutar de tanto espacio, q bien.
algún dia nos tienes q poner fotitos.


besos


Alma

Lisset Vázquez Meizoso said...

El taller de Luis es más bonito que un catálogo del Corte Inglés :D y no me había fijado en las molduras!!! porque se queda una embobada mirándolo todo tan limpito y ordenadito, igualito que el de mi niño jojojojo. :) Es muy importante tener un sitio para las cosas que a uno le gusta hacer a solas, crear, leer, coser, etc. Hay que tener un rinconcito para los amores que tenemos con cosas no humanas :)

Maitasun said...

Jooo, yo siempre he querido que mi marido sea un manitas... jeejejejej, y la verdad es que mi hombretón lo es...

Me alegro de que Luis tenga su super-taller. Esas cosas me gustan!

Un besote

Ana said...

Nosotros también tenemos un taller completísimo, pero heredado de mi suegro. Mi marido no es muy manitas, un par de cosas y ya está ( hablo de arreglos,jejejeje).

Lo de escayola muy bueno, eso hay que verlo,jejjee

Besitos

laquesigueaqui said...

Sólo nos faltaba una foto del taller de tu Chaleti para que se nos caiga la baba como a ti.

Si es que tu Luis vale un potosí, lo mismo que tú.

Besos.

MAYTE said...

Tienes mucha suerte de tener un marido tan apañao…cuelga foto para que lo veamos,

Besos.

 
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